El anuncio del Reino
Jesús llevó a cabo el anuncio del Reino mediante hechos y palabras íntimamente unidas.
Palabras: Jesús enseñaba utilizando un recurso literario muy común en aquella época: las parábolas. Son breves comparaciones basadas en experiencias de la vida cotidiana cuyo fin es enseñar una verdad espiritual. Se diferencian de las fabulas porque se basan en hechos por lo menos verosímiles.
Jesús las utilizaba para enseñar las verdades más elevadas en una forma que estuviese al alcance de todos. Nos acercan imágenes que nos ayudan a razonar.
Tienen una estructura particular:
- una parte que vemos a simple vista, que es una historia con sus personajes y situaciones particulares, siempre tomadas de la vida cotidiana
- otra parte que no vemos a simple vista, sino que accedemos a ella luego de comprender lo anterior. Es la enseñanza espiritual a la que nos acerca la historia.
Hechos:
En los evangelios vemos que las palabras de Jesús van unidas a unas obras excepcionales que las garantizan y las confirman: los milagros. Son signos poderosos e inequívocos que realiza Jesús para mostrarnos que el Reino ya está presente en la tierra. Manifiestan el poder de Cristo que se hace presente en la tierra y en la vida de las personas.
Antes de realizar un milagro, Jesús pide fe y humildad, ya que busca la conversión de la gente. Busca que la gente crea en Dios, que se den cuenta que el Reino ya está presente. Necesitan de la fe, y la alimentan.
Los realiza con máxima discreción, nunca los realiza para deslumbrar. A los que cura les recomienda silencio; cuando el pueblo se exalta, Él se marcha.
Tipos de milagros:
- curaciones: en ellos Jesús muestra su compasión por el dolor ajeno, y su intención de dar vida.
- resucitaciones: Jesús muestra su poder sobre la muerte.
- sobre la naturaleza: Jesús muestra su poder sobre toda la creación. Son los menos históricos pero más teológicos.
- sobre las cosas: Jesús multiplica o convierte cosas para el bien de los demás.
Los milagros son relatos históricos por varias razones, entre ellas porque aparecen en todos los evangelios, y al tener carácter publico y no de rumores, hubieran sido reprobados por los primeros cristianos. A su vez, hay una gran diferencia entre los relatos de los milagros que encontramos en los evangelios, y los relatos de milagros propios de la literatura contemporánea de la época: los de Cristo son sobrios, no hay magia ni artilugios raros, y se dan siempre en contexto de oración.
martes, 30 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario